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23.8.13

Y entonces, soñolienta, en su último bostezo se acerco hacia él, aferrándose con ambos brazos, protegiéndose de la lluvia que caía sin parar. Él, sin comprender, pero sin protestar, abrió sus brazos cuidándola mientras dormía. Dudo al hacerlo con la poca coherencia que aún conservaba, pero termino acariciándole el cabello empapado. Al fin y al cabo, ambos eran como una pareja de ebrios, que después de despertar terminarían por olvidarlo todo.


-J.

4 comentarios:

Lau arasdesuelo dijo...

Que bonita sensacion la que dejas aqui plasmada. Me quedo con la ultima frase. Me gusto mucho tu blog =) Pasate cuando quieras por el mio.
Un saludo.

Bi. dijo...

Me he sentido como si estuviera debajo de la lluvia aferrada a uno cálidos brazos... Una entrada muy tierna que me ha llegado. Me ha gustado muchísimo. Te sigo, me encantaría que te pasaras por mi blog y le hecharas un vistazo...
Un besito :)

Victoria dijo...

¡Muy lindo texto!

Marta. dijo...

Es triste que esos momentos se olviden o más bien, que se hagan para luego olvidarlos como si nada.

Sigue así ♥