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1.7.14

Positiva.

Doce de la noche.
Lágrimas que se deslizan por su rostro, acoplándose al camino que las llevará a desaparecer en algún momento, como ella se pierde entre el laberinto de su mente. Deseaba y anhelaba poder salir de su tortura. Aunque para otros parecía imposible. No le gustaba este lugar, no se sentía parte de él, intentaba ver los aspectos positivos, pero se desmoronaban ante las expectativas de otro lugar.
Pequeña niña ilusa. Siempre soñando. 
Sus sollozos eran acallados por su almohada. 
Golpeó una almohada dura, con fuerza, tantas veces como pudo contar hasta volver a perderse.
Odiaba la mayoría de los aspectos de su vida, les guardaba rencor a todas esas personas que destruían sus sueños como si de trizar papeles se tratase. Pero después pensaba en que el rencor era malo, su llanto se detenía por un segundo, los olvidaba y pensaba en más formas de intentar conseguirlo. No quería preocuparse por ellos, prefería invertir tiempo en seguir trabajando, tratar de ser mejor, siempre.
Así que, se limpiaba las lágrimas con el dorso de ambas manos, y sonreía, intentado cambiar sus pensamientos negativos por algo positivo. 

2 comentarios:

Ana Belén dijo...

Un texto precioso con el que me he sentido realmente identificada. A veces llorar ayuda.
Un besazo <3

Fa dijo...

Tienes un lindo blog,y por lo que leí en la entrada anterior veo que eres de México :D

Te mando un saludo y sigue escribiendo, me quedo como seguidora y espero que también me sigas en mi blog! :D

http://nectarlunar.blogspot.mx/